
¿Por qué algunas regiones logran atraer más inversión, generar empleo de mayor calidad y ofrecer mejores condiciones de bienestar que otras? El estudio del Consejo Privado de Competitividad (CPC) ofrece una respuesta clara y basada en evidencia: la competitividad regional en el Perú está fuertemente concentrada en un conjunto acotado de factores estructurales, y las brechas entre regiones siguen siendo significativas.
El análisis evalúa el desempeño de las 24 regiones utilizando información al 2024 y más de cien indicadores asociados a once factores de competitividad. Para identificar cuáles explican realmente las diferencias territoriales, el estudio aplica un análisis de componentes principales (PCA), una metodología estadística que permite jerarquizar la importancia relativa de cada factor a partir de los datos, evitando ponderaciones arbitrarias.
Seis factores explican casi el 70% de la competitividad regional: infraestructura (13%), estabilidad macroeconómica (12%), eficiencia del Estado (11%), mercado laboral (10%), seguridad ciudadana (10%) y educación (10%). Como se observa en el gráfico del ranking internacional, el Perú también se ubica muy por debajo del mejor desempeño mundial y regional en la mayoría de factores claves.
El estudio también construye un Índice de Competitividad Regional que asigna a cada región un puntaje de 0 a 100: mientras más alto es el puntaje, mayor es su competitividad. Lima lidera el ranking con amplia ventaja, seguida por Moquegua y Arequipa, mientras que Ucayali y Loreto se ubican en el extremo inferior. Esos resultados son coherentes con el desempeño observado en variables claves.
Además, el índice muestra una asociación clara con variables de desarrollo: las regiones más competitivas registran menores tasas de pobreza, mayor PBI per cápita y mayores gastos mensuales per cápita de los hogares.
Este estudio constituye una herramienta clave para el diseño y la priorización de políticas públicas, al identificar con evidencia estadística cuáles son los factores que realmente explican las brechas de competitividad entre las regiones del país. Al cuantificar el peso relativo de cada pilar, el análisis permite orientar la acción del Estado hacia aquellas áreas donde las intervenciones generan mayor impacto, evitando la dispersión de recursos en agendas fragmentadas o de bajo retorno.
En ese sentido, los hallazgos del estudio ofrecen una base técnica para alinear reformas estructurales, inversiones públicas y estrategias sectoriales con un objetivo común: cerrar brechas territoriales y promover un crecimiento más sostenido e inclusivo.
Puedes leerlo también en el diario El Comercio: Competitividad regional: seis factores explican las brechas que frenan el desarrollo del país