Lunes 04 de Marzo del 2024

Ingreso de bancos extranjeros anunciado por Pedro Castillo no ayudaría a las pequeñas empresas

Publicado en diario El Comercio

El presidente Pedro Castillo anunció que nuevos bancos comprarían las deudas de este tipo de empresas. Sin embargo, el funcionamiento de estos últimos depende de la reactivación económica y no del pago de sus deudas, advierten especialistas.

Bancos extranjeros no solucionarían problemas económicos de las pequeñas empresas. (Foto: GEC)

El ingreso de bancos extranjeros al Perú no sería una solución para la reactivación económica de las pequeñas y micro empresas, tal y como aseguró el presidente Pedro Castillo. Si bien estos negocios pueden financiar a las pymes o adquirir sus deudas, esto no impulsaría sus ingresos, pues los mismos dependen de que haya mayor demanda e inversiones, advierten especialistas consultados por El Comercio.

“Acabamos de tener ciertas coordinaciones para que también otras entidades bancarias fuera del Perú ingresen a la Patria”, dijo el mandatario desde Cajamarca hace unos días. Asimismo, indicó que estas nuevas empresas comprarán “las deudas que tienen los micro y pequeños empresarios para reactivar la economía nacional”.

Cabe recordar que la semana pasada, la Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras Privadas de Fondos de Pensiones (SBS) autorizó las operaciones del banco chileno BCI en el país. El presidente Castillo no se refirió a qué otras entidades ingresarían al mercado peruano.

Palabras vacías

A pesar de lo anunciado por el presidente, el ingreso de bancos internacionales al Perú no es sinónimo de reactivación económica. Si bien estas entidades pueden adquirir las deudas de las empresas, sus ingresos dependen de la economía de país, que si no mejora no les permitirá recuperarse.

La operación de comprar deudas está bien, pero quiero señalar que una economía no se recupera solamente porque vamos a comprar deuda. La recuperación de la economía depende de cómo le va a sus propias actividades económicas. Ahí es que el banco se incorpora. Imagina que la situación económica va mal, entonces ¿quién va a comprar esa deuda y a qué tasa? Es una actividad y una opción válida, con la que el sistema financiero gana, pero no es que por eso las cosas van a mejorar”, afirma David Tuesta, exministro de Economía y Finanzas.

En el mismo sentido, el también exministro de la cartera, Luis Miguel Castilla, explica que los problemas financieros de las micro y pequeñas empresas radican más en la imposibilidad de acceder a créditos por la informalidad y que eso no se soluciona con el pago de sus deudas.

Las financieras no intermedian recursos por problemas estructurales, de gobierno corporativo, prácticas no del todo formales y por mucha tasa de mortalidad empresarial. Es por ese tipo de consideraciones que los problemas no se resuelven solamente quitándole el peso de algunas deudas. Dudo que sea un argumento válido para reactivar a las MYPES. Estas requieren demanda, crecimiento económico, que se reduzcan los costos de transacción para que puedan operar”, afirma.

Asimismo, que un banco internacional ingrese al Perú no es sinónimo de que adquiera las deudas. En caso no haya una mejora en la economía peruana, es poco probable que las entidades bancarias saquen provecho económico de esta inversión.

No veo ningún incentivo ahorita [para que los bancos adquieran las deudas], […] tú la compras porque en el futuro hay posibilidad de que esa cartera te rendirá, hay posibilidad de que te repaguen los deudores o de poder diversificar tu propio portafolio. Hoy esa cartera está deteriorada porque muchos son créditos reprogramados o refinanciados, entonces no veo de dónde va a salir la rentabilidad”, agrega Castilla.

Por otro lado, para que los bancos internacionales puedan ingresar al Perú, es necesario que logren pasar el proceso con la SBS. Dependiendo de la empresa, el trámite podría tardar hasta dos años. “Es la SBS bajo sus estándares quien define y establece qué institución tiene permiso para operar, pero depende del tipo de banco, normalmente dura entre un año o dos dependiendo de qué tan transparente y toda la información con la que cuenta”, señala Tuesta.

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