Sábado 12 de Septiembre del 2026

CONSEJO PRIVADO DE COMPETITIVIDAD

Perú retrocede en Prueba PISA 2025 y se ubica incluso por debajo de hace una década

Los resultados muestran que la mayoría de los estudiantes peruanos aún no alcanza las competencias básicas. Entre el 2022 y 2025, el puntaje cayó 9 puntos en Matemática y 18 en Lectura.

Una amplia mayoría de los estudiantes peruanos de 15 años aún no alcanza las competencias básicas, según PISA 2025. En Matemática, 7 de cada 10 estudiantes se ubicaron por debajo del nivel básico (Nivel 2); y en Lectura, casi 6 de cada 10. PISA considera el Nivel 2 como el umbral básico de competencia: en Matemática, alcanzarlo implica representar situaciones simples, como comparar dos rutas o convertir precios entre monedas; y en Lectura, identificar la idea principal de un texto y localizar información.

Al comparar los resultados de Perú, hay una tendencia marcada en ambas materias. En Matemática, el puntaje pasó de 387 en 2015 a 400 en el 2022 a 382 en el 2025, mientras que en Lectura disminuyó 18 puntos, de 408 a 390.

Así, ninguno de los alumnos medidos en Perú tuvieron un «rendimiento superior» en ciencias, lectura o matemáticas, mientras el 46.6% registró un «bajo rendimiento» (por debajo del nivel 2) en las materias medidas.

Además, con la mirada a la última caída, en esta medición la caída fue mayor que las registradas por Chile (-12), Colombia (-10) y México (-7).

Indicadores que influyen

El rezago educativo del Perú presenta marcadas diferencias según el nivel socioeconómico de los estudiantes. En PISA 2025, el 25% de estudiantes con mayor nivel socioeconómico obtuvo 425 puntos en Matemática y 437 en Lectura, ubicándose a 38 y 24 puntos, respectivamente, del promedio de la OCDE (463 y 461 puntos).

En contraste, el 25% más desfavorecido obtuvo apenas 350 puntos en Matemática y 355 en Lectura, ampliando su distancia frente al promedio OCDE a 113 y 106 puntos, respectivamente. Así, el rezago frente a la OCDE es considerablemente menor entre los estudiantes más favorecidos y se concentra con mucha mayor intensidad entre aquellos de menor nivel socioeconómico.

El deterioro de los aprendizajes no ocurre de manera aislada. En los últimos años, el sistema educativo también ha debilitado mecanismos destinados a asegurar la meritocracia y la calidad docente. La Prueba Única Nacional (PUN), que permite el ingreso a la Carrera Pública Magisterial (CPM), aplicó en educación inicial. A ello se sumaron normas que redujeron su rigurosidad y la tasa de clasificados pasó de 11% (en promedio entre el 2015 y 2019: 21.785 docentes por concurso) a 46.3% en el 2022 (128.000) y 30.1% en el 2024 (67.117), última aplicación para el concurso de ingreso a la CPM en Educación Básica.

Además, las evaluaciones de desempeño solo se han aplicado en educación inicial. A ello se sumaron normas que flexibilizaron los mecanismos meritocráticos: por ejemplo, la Ley N° 31996, promulgada en abril del 2024 por insistencia del Congreso de la República, permitió el ingreso excepcional de docentes interinos a la carrera sin pasar por el Concurso de Nombramiento.

A estos problemas se suma el impacto que dejó la pandemia sobre el proceso educativo. En la medición anterior, PISA 2022, el 55% de los estudiantes peruanos reportó que la escuela permaneció cerrada por más de tres meses. Además, durante la educación remota, 40% señaló haber tenido problemas al menos una vez por semana para entender las tareas y 36% para encontrar a alguien que pudiera ayudarlos. A nivel internacional, respectivamente, en la OCDE. A nivel internacional, PISA encontró que los sistemas que evitaron cierres prolongados para una mayor proporción de sus estudiantes tendieron a registrar mejores resultados en Matemática.

Incremento de recursos

El fuerte incremento de los recursos destinados a educación, sin mejoras equivalentes en los resultados ni en las condiciones del servicio, evidencia problemas en la calidad y efectividad del gasto educativo. Entre el 2015 y 2025, la remuneración de la primera escala magisterial para una jornada de 30 horas pasó de S/ 1,555 a S/ 3,501 (125%) y la planilla de educación básica, de S/ 9,356 millones a S/ 24,819 millones (165%).

En materia de infraestructura, el indicador sobre el estado de las aulas está disponible desde el 2020; este permite comparar: La inversión pública en educación básica alcanzó S/ 6,981 millones en el 2025, alrededor de 2.5 veces lo ejecutado en el 2020. Sin embargo, la proporción de locales públicos con aulas en buen estado cayó de 28.5% a 23.9% en ese periodo. Es decir, el año pasado en el lugar de las aulas establecidas se agrega.

Frente a ello, se requiere recuperar la meritocracia y mejorar la calidad del gasto educativo. Las evaluaciones de desempeño deben implementarse a todos los niveles de la educación básica, la inversión pública de cinco años establecida en la Ley de Reforma Magisterial, sobre la base de rúbricas objetivas, identificar efectivamente a los docentes que no conducen adecuadamente el proceso de enseñanza. Asimismo, el incremento de los recursos debe acompañarse de una gestión de la inversión en educación básica que asegure que los estudiantes que se estudien con las condiciones en que se den las alumnos.

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